Flora y Fauna

ASPECTO AMBIENTALES Y RECURSOS NATURALES


 

Dentro de la localidad de Los Choros, geográficamente se pueden distinguir seis unidades: fondo de valle y lecho del río Los Choros, llano intermontano, llano costero, serranías costeras, campo de dunas y borde costero. Cada una de estas unidades tiene particularidades, según la exposición al viento, la influencia de la humedad costera, la nubosidad, el tipo de suelo y los grados de alteración recurrentes (caso de la quebrada o lecho de río).

En cada una de estas unidades se ha desarrollado una vegetación y flora relativamente específica, si bien hay especies transversales que se repiten en todas las condiciones, como el caso de la “corona del fraile” (Encelia canescens). Otras especies prefieren los ambientes interiores, con suelos arcillosos o pedregosos, como el caso de huingán (Schinus polygamus), carbonillo (Cordia decandra) de vistosas flores blancas y maravilla del campo (Flourensia thurifera). En los llanos intermontanos, como el Llano de Santa Clara, predominan las cactáceas, en especial el copao (Eulychnia acida) con sus apetecidos frutos comestibles, la tunilla (Miqueliopuntia miquelii) y la copiapoa (Copiapoa coquimbana), además de especies acompañantes como el palo negro (Heliotropium stenophyllum), la hierba del salitre (Frankenia chilensis) y el amancay (Balbisia peduncularis) de grandes flores amarillas.

En el fondo de valle destacan el churque (Oxalis gigantea), cuyas flores se comen y sus ramas flexibles se utilizaron mucho en la construcción de casas en toda la comuna (integradas al adobe que rellena la tabiquería), el rabo de zorro (Ophryosporus triangularis), la varilla de aspecto grisáceo platinado (Adesmia argentea) y la chamiza (Bahia ambrosioides). En el borde costero o litoral, aparecen especies de suculentas como las nolanas o “sosas” (Nolana spp), el borlón de alforja (Polyachyrus poeppigii) y la pata de guanaco (Calandrinia longiscapa) y por supuesto corona del fraile.

La unidad geográfica o tipo de ambiente que más especies concentra, corresponde a las serranías, seguida del fondo de valle y luego el borde costero.

Si bien no se ha estudiado de manera sistemática la flora de todo el territorio de la CALCH, se estima que la riqueza de flora y fauna son elevadas. Preliminarmente, existen cerca de 6 especies arbóreas, 50 especies arbustivas leñosas, 10 especies de cactus, 20 especies suculentas, al menos dos helechos y 5 especies trepadoras o rastreras. Las especies herbáceas (pastos, coirones, gramíneas) superan la veintena y son las más difíciles de clasificar. Incluso existen especies parásitas, como el quintral del quisco, de flores de color rojo intenso.

Ocasionalmente, cada cierto período de años (4 a 7), ocurren lluvias torrenciales, entre los meses de julio y agosto, que dan lugar al desarrollo del desierto florido, que representa una característica muy singular a nivel planetario, que ocurre en muy pocos países del mundo, y que alcanza expresiones sobresalientes de variedad de plantas, colores y paisaje en las regiones de Atacama y de Coquimbo. En el territorio de la CALCH se producen paisajes deslumbrantes de patas de guanaco de color fucsia, suspiros azules, cebollines (leucocorines) blancos y alstroemerias amarillas (muy propias estas últimas de la localidad de Los Choros).

En cuanto a fauna, destacan las poblaciones costeras de guanaco (Lama guanicoe) (serranías interiores, valles intermontanos y fondo de quebrada), zorro chilla (todo el territorio, Pseudalopex griseus), bandurria (Theristicus melanopis), picaflor gigante (Patagona gigas), tenca (Mimus thenca), tórtola (Zenaida auriculata), chercán (Troglodytes aedon), golondrina chilena (Tachycineta meyeni), peuco (Parabuteo unicinctus) y ocasionalmente loros tricahues (Cyanoliseus patagonus bloxami), que atraviesan por el flanco oriental de la comunidad, entre El Rodado e Incahuasi. Se han observado tiempo atrás zorros culpeos (Pseudalopex culpaeus) e incluso pumas (Puma concolor) en los cerros más altos de la zona nororiental de la CALCH. Estudios realizados por la Universidad de La Serena en alianza con la CLCH, determinaron presencia preferente de guanacos en el Llano Santa Clara, Quebrada la Varilla, llano El Jote, Cerro el Jote, Cerro La Montosa y Cerro Loma Nevada.

Recientemente, se encontró un roedor en las dunas de la playa grande de Los Choros, que no había sido descrita ni clasificada anteriormente, correspondiendo a la “laucha de las dunas” (Eligmodontia dunaris). En el litoral, destaca la existencia de pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti), jote (Coragys atratus), pilpilén (Haematopus palliatus), perrito (Himantopus mexicanus), playero blanco (Calidris alba) y pato yeco (Phalacrocorax brasilianus), además de la frecuente gaviota dominicana (Larus dominicanus), que suele posarse en tierra e incluso sobre el travesaño de los arcos de fútbol, atrás del pueblo de Punta de Choros. Un capítulo aparte representan los reptiles, fundamentalmente lagartos y culebras, entre los que destacan el lagarto negro verdoso (Liolaemus nigroviridis) y la culebra de cola corta (Tachymenis chilensis).

Es importante señalar, que todos estos atractivos tienen distintas amenazas, entre las que destacan el ganado caprino y equino (burros y caballos) que destruye la vegetación y resta forraje para el guanaco, acelarando además el proceso de desertificación; la caza furtiva; el tránsito de vehículos a campo traviesa, que dejan huellas a través del campo que tardan décadas en borrarse; la cosecha desmedida de frutos de copao por parte de gente ajena a la comunidad, lo que remueve uno de los principales alimentos del guanaco en la temporada seca; la basura dejada a la orilla de los caminos, que luego puede intoxicar a animales como el zorro que comen desperdicios; las botellas de vidrio e hilo de volantines dejados en los llanos, que luego se enredan o dañan las patas de zorros y guanacos, produciendo heridas o mutilaciones; los perros abandonados, que pueden transformarse en cazadores de chulengos y zorros; y la alta velocidad a la que circulan los vehículos por la ruta D-110, que todos los años ocasiona la muerte por atropello de al menos un guanaco y más de un zorro.

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